¿Es posible una definición única de la cualificación?

Referencia del texto

Freyssenet M., ¿Es posible una definición única de la cualificación?, Sociologia del trabajo, Madrid, Octubre 1979, n°2, pp 53-64. Edición numérica, freyssenet.com, 2010, 170 Ko, ISSN 7116-0941.

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Es la traducción en español de Freyssenet M., “Peut-on parvenir à une définition unique de la qualification ?”, in La division du travail. Colloque de Dourdan, Paris, Galilée, 1978, pp 79-89.

Resumen

En el marco de la relación capital-trabajo, la calificación requerida de los trabajadores se convierte en lo que está en juego a nivel social. Pasarlo da al capital un mayor control social de la producción y del mercado laboral. Defenderlo y hacerlo reconocer permite a los trabajadores conservar un poder en la organización trabajo y un valor en el mercado laboral.

Este lo que está en juego explica la confusión mantenida por una y otra parte sobre esta cuestión, la doble lengua patronal y sindical en cuanto a la evolución de las calificaciones requeridas, y la multiplicación de las clasificaciones que no es más que la expresión desplazada de la realidad. La calificación realmente requerida se define en el caso de reflexión sobre la práctica necesaria para adquirir, aplicar y mantener las calidades singulares a cada empleo. No más que es posible hacer corresponder al concepto de plusvalía de las cantidades fácilmente calculables, no es posible calcular el “tiempo de reflexión sobre la práctica” haciendo la suma de tiempo socialmente delimitado. Eso no retira nada a su realidad, y eso no impide evaluarlo.

Se podría decir que la calificación es la forma capitalista de los conocimientos técnicos, como la plusvalía es la forma capitalista del surtravail.

Indice

1. Algunas distinciones previas
2. El elemento común y esencial a todos los empleos
3. Cómo calcular el tiempo de reflexión sobre la práctica
4. La parte intelectual del trabajo es un punto crucial entre los trabajadores y la patronal
5. La historia de la división capitalista del trabajo es la historia de esta expropiación

Palabras claves

Trabajo, división del trabajo, clasificación, calificación, competencia, conocimientos técnicos, empleo, relaciones industriales, luchas sociales,

Disciplinas

Antropología, Economía, Ergonomía, Gestión, Historia, Historia de las ciencias y de las Técnicas, Ciencia de ingeniero, Ciencia de la política, Sociología.

Contexto

Contribución
a la evolución de la cuestionamiento personal,
a la producción científica de la red o el laboratorio de pertenencia,
al debate científico nacional e internacional,
a la difusión de los resultados de la investigación,
al aprovechamiento de los resultados de la investigación

Referencias, comentarios, notas críticas

Validez actual

Con los años 90, numerosos investigadores prefirieron sustituir el término de “calificación” por el de “competencia”, dado que se supuso el primero sólo designar lo que exige el “trabajo prescribe”, mientras que el segundo expresaría mejor por una parte lo que es requerido por el “trabajo real” y por otra parte los múltiples aspectos de las capacidades individuales.

Se tendrá en cuenta que el esfuerzo hecho en este texto, incluso antes este tipo de debate no se desarrolla, fue precisamente proceder, ante todo, a un aclaración conceptual. Las clasificaciones operadas por los patronos, los convenios colectivos, las autoridades públicas y los organismos de estadísticas entre los empleos y entre los asalariados (clasificaciones que varían, a división del trabajo idéntico, según el mercado laboral, las luchas sociales y los compromisos locales y nacionales) se distinguen de los conocimientos técnicos efectivamente necesarios para realizar el trabajo asignado, así como de los conocimientos técnicos múltiples y variados cuyo individuo puede hacer prueba en su vida. Ahora bien el uso hace el término competencia no aportó los aclaraciones que se podían esperar. La tesis subyacente a su utilización, a saber que los empleos de hoy exigirían verdaderas competencias mientras que los de ayer sólo habrían consistido en realizar consignas, implicó al menos tantas confusiones en su empleo que el término de “calificación” no produjo.

En cuanto se definen claramente los conceptos empleados, la elección de la palabra para designarlos sólo tiene una importancia relativa. Aquí la “calificación” no remite a alguna clasificación social, sino a los conocimientos técnicos concretos necesarios para efectuar una tarea dada, en el marco de un informe social particular: la relación capital-trabajo y de la forma de división de trabajo que le está propio, a saber la división intelectual del trabajo.

Sólo en efecto en este relación social y en esta forma de división del trabajo que los protagonistas, asalariados como patronos, prueban la necesidad de cuantificar y jerarquizar los conocimientos técnicos requeridos, y de luchar por su mayor o menor división. A diferencia de otros relaciones sociales, el tiempo necesario para su adquisición, a su mantenimiento y a su desarrollo (tiempo más o menos largo según el número de las variables, su diversidad y sus interacciones produciéndose en el proceso de producción, que se trate de bienes o servicios) pasa a ser lo que está en juego social esencialmente.

Esta es la razón por la que, a bien reflexionar, se puede encontrar alguna virtud heurística al empleo del término “calificación”. La “calificación” podría considerarse como la forma capitalista de la competencia, es decir, una competencia que debe en este relación social evaluarse, cuantificarse, aclararse e in fine dividirse, lo que no es el caso en números otros contextos. El término “competencia” tiene, hasta cierto punto, el defecto de poder emplearse para cualquier actividad humana, o incluso animal, y así de implicar la ocultación del contexto social en el cual se efectúa esta actividad. ¿Ahora bien qué busca? No se pretende hacer una teoría universal de la actividad humana, sino la teoría de esta actividad particular, históricamente datada y situada, que es el trabajo, cuya invención coincide con la aparición de la relación capital-trabajo.

Ver también

✔ Freyssenet M., “Le processus de déqualification-surqualification de la force de travail”, CSU, Paris, 1974, 247 p. Deuxième édition écourtée et légèrement modifiée : Freyssenet M., Qualification du travail : tendances et mises en question, Paris, La Documentation française, 1975, 198 p. Troisième édition augmentée d'un chapitre: Freyssenet M., La division capitaliste du travail, Paris, Savelli, 1977, 221 p.

✔ Freyssenet M., “L’invention du travail”, Actes du Colloque Interdisciplinaire - Travail: recherche et prospective", CNRS/PIRTTEM, 1992, pp 65-74. Republié: Freyssenet M., “L’invention du travail”, Futur antérieur, n°16, 1993/2, pp 17-27. Version modifiée et augmentée, Freyssenet M., “Historicité et centralité du travail”, in Jacques Bidet, Jacques Texier (dir.), La crise du travail, PUF, Paris, 1995, pp 227-244. Version modifiée et augmentée en anglais, Freyssenet M, “Emergence, Centrality and End of Work”, Current Sociology, 1999, vol 47, n°2, pp 5-20.

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Fecha de la puesta su Internet del artículo

2010.01.08

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